Daysel Phoenix Awen halostar (daysel.baby)
Resident Since: 2015-10-14 (10 years, 11 months ago)
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Lo que he aprendido en Second Life
Con el tiempo me he dado cuenta de algo que quizá antes no quería aceptar: en Second Life es muy difícil entregar el corazón de verdad. No porque lo que sentimos detrás de una pantalla tenga que ser falso, sino porque muchas veces nunca terminamos de saber quién está realmente al otro lado, cuáles son sus intenciones y cuánto de lo que nos dice es verdad.
Yo he sido de esas personas que, cuando quiere, lo da todo. He dado mi tiempo, mi cariño, mi confianza, mi paciencia y partes de mí que no le entregaría a cualquiera. He estado cuando me necesitaban, he escuchado, he perdonado y he intentado creer incluso cuando tenía motivos para dejar de hacerlo. Y duele mirar atrás y sentir que, después de haber dado tanto, en demasiadas ocasiones he recibido prácticamente nada.
SL puede ser un mundo precioso. Puedes conocer personas increíbles, crear recuerdos y llegar a sentir emociones que traspasan completamente la pantalla. Pero también he descubierto su parte más amarga: las mentiras, las dobles caras, las promesas que duran lo mismo que una conversación, las personas que aparecen cuando necesitan algo y desaparecen cuando ya no les eres útil.
He aprendido que detrás de un avatar bonito puede esconderse una persona maravillosa, pero también alguien que sabe perfectamente qué palabras utilizar para ganarse tu confianza. En este mundo es demasiado fácil construir una versión de uno mismo, decir lo que el otro necesita escuchar y desaparecer cuando llegan las consecuencias de todo lo prometido.
Durante mucho tiempo confundí dar oportunidades con permitir que me hicieran daño una y otra vez. Pensaba que comprender a los demás significaba tener que justificar sus acciones. Pensaba que perdonar implicaba volver a abrir siempre la misma puerta. Hoy sé que no.
También he aprendido que poner límites no significa dejar de querer a alguien. Alejarte de una persona que te hace daño no significa que nunca te importó. A veces es precisamente porque te importó demasiado que llega un momento en el que necesitas protegerte.
Hay personas a las que les he dado una versión de mí que probablemente nunca volverán a encontrar. Les di sinceridad cuando podían haber recibido indiferencia. Les di paciencia cuando otros se habrían marchado. Les di oportunidades después de decepciones que ya deberían haber sido una despedida. Y aunque durante mucho tiempo pensé que eso me hacía débil, ahora empiezo a entender que no fue debilidad. Simplemente fui sincera con lo que sentía.
Lo que sí sería un error sería seguir haciendo lo mismo después de haber aprendido la lección.
Second Life me ha enseñado que las palabras bonitas no significan demasiado si los hechos cuentan una historia diferente. Que un “te quiero” puede escribirse en segundos, pero demostrar cariño requiere constancia. Que decir “siempre estaré aquí” es muy fácil cuando todo va bien; lo difícil es quedarse cuando llegan los problemas, los malentendidos o cuando ya no tienes nada que ofrecer a cambio.
También he visto cómo algunas personas convierten las relaciones en juegos de poder. Personas que necesitan controlar, sentirse importantes, tener seguidores alrededor o hacer creer a los demás que sin ellas no pueden conseguir determinadas cosas. He aprendido que quien realmente te aprecia no necesita manipularte, enfrentarte a otros ni hacerte sentir que le debes algo para conservar su cariño.
Y quizá esa sea una de las lecciones más importantes que me llevo: nunca debería tener que perderme a mí misma para conservar a otra persona.
No quiero volverme fría. No quiero convertirme en alguien incapaz de confiar solamente porque algunas personas no supieron cuidar lo que les entregué. Pero sí quiero aprender a observar más, a creer menos en las palabras y más en los actos, a no entregar inmediatamente todo lo que soy a alguien que todavía no ha demostrado qué piensa hacer con ello.
Seguiré queriendo a mi manera. Seguiré siendo una persona que escucha, que ayuda y que se preocupa. Porque no quiero que las malas experiencias cambien las mejores partes de mí. Pero habrá una diferencia: ahora entiendo que mi tiempo, mi confianza y mi cariño también tienen valor.
No todo el mundo merece acceso a ellos.
Quizá Second Life sea solamente un mundo virtual, pero las emociones que sentimos pueden ser completamente reales. Las decepciones también. Y precisamente por eso debemos aprender a cuidar nuestro corazón igual que lo haríamos fuera de una pantalla.
Hoy miro hacia atrás y no me arrepiento de haber querido de verdad. Me arrepentiría más de haber sido falsa con mis sentimientos. Lo que sí lamento es haber permanecido demasiado tiempo en lugares donde constantemente tenía que demostrar mi valor a personas que nunca se preocuparon por demostrarme el suyo.
Ahora entiendo que algunas personas llegan para quedarse y otras simplemente llegan para enseñarte algo.
Unas te enseñan lo bonito que puede ser compartir este mundo con alguien.
Otras te enseñan exactamente aquello que nunca debes volver a permitir.
Y ambas, de una manera u otra, terminan formando parte de tu historia.
La diferencia es que ahora quiero ser yo quien decida quién permanece en ella.
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